Aunque el mundo y estos informes se centran ahora en Libia, antes en Egipto y tardíamente en Túnez, el resto del mundo árabe no para, y de hecho ha ido más allá.
A día de hoy, Túnez, Egipto y Libia se han visto con revoluciones de trascendencia histórica. No sólo eso, sino que en Túnez han seguido protestando para quitar del cargo al Primer Ministro en funciones por su estrecha relación con el dictador derribado Ben Ali, y lo han conseguido. Igualmente, el pueblo egipcio no se ha echado a tomar el sol tras derrocar a Mubarak y ha seguido exigiendo sus derechos. Mientras tanto, Argelia, Beréin, Irán, Iraq, Jordania, Omán (donde murieron ayer dos manifestantes) y Yemen sufren protestas considerables, además de los incidentes menores en otros países.
En cambio, la crisis va más allá, ya que las protestas se han extendido a otros muchos países, inspirados por las revoluciones en Túnez y Egipto: aunque de bastante menor calibre que en las manifestaciones centrales, se han visto protestas por razones similares en Albania, Bolivia, Camerún, China, Gabón, India, Corea del Norte, Senegal, Uganda, Vietnam y Zimbabwe.
Además ha ocurrido algo que nadie esperaba. Si bien las razones de las manifestaciones son distintas y no tienen una conexión directa, es cierto que las protestas en el mundo árabe y más allá han inspirado a los funcionarios, sindicalistas, estudiantes y ciudadanos de Wisconsin. Sí, Wisconsin de los Estados Unidos de América está sufriendo protestas de gran calibre.
¿La razón? Scott Walker, el Gobernador Republicano de Wisconsin, propuso una reforma legislativa el 15 de febrero que en esencia eliminaría los derechos de contrato colectivo de trabajo para funcionarios sindicalistas. Desde entonces, los ciudadanos de Wisconsin han estado protestando este ataque contra los sindicatos en el edificio del Capitolio de la capital de Wisconsin, Madison. Solo un día después eran 30.000, para el 19 de febrero eran 75.000 y hará dos días se reunieron en las calles casi 100.000 ciudadanos del Estado de Wisconsin.
Por supuesto, nada de esto capta tanto nuestra atención como el alzamiento de Libia, en el que se calcula que ya habrán perdido la vida entre 2000 y 3000 personas. Aun así, todavía Gaddafi se niega a dimitir. Al contrario: sigue desafiante y armando a la ciudadanía de Tripoli mientras les miente al decirles que los manifestantes son terroristas de al-Qaeda y que no se crean las 'mentiras' de que gran parte de las fuerzas del ejército se han pasado de bando. Parece que el enfrentamiento entre los revolucionarios y las fuerzas todavía leales o coaccionadas por Gaddafi es inminente.
De hecho, se ha informado de varios revolucionados dirigiéndose a Tripoli desde Bengasi, que se ha convertido en el corazón de la revolución libia. Además, el segundo aeropuerto militar más importante del país, el Al Banin cercano a Bengasi, ha caído en manos de la oposición cuando el personal de la base ha decidido unirse a la revolución popular. Esto supone un gran golpe al régimen de Gaddafi, que se está empezando a quedar sin ciudades, sin canales petrolíferos, sin tropas y ahora sin aviación militar.
Teniendo en cuenta la importancia de Bangasi en la revolución, no es de extrañar que fuera en dicha ciudad liberada donde se empezó a discutir la creación de un gobierno paralelo con ayuda del ex-Ministro de Justicia, aunque finalmente sólo se haya creado un concilio para "dar una cara a la revolución", lo cual ayudará a organizar una fuerza cohesiva contra Gaddafi.
Los tunecinos y egipcios nos han mostrado con las protestas continuas aun tras el derrocamiento de sus dictadores que esta se trata de una revolución popular, para bien y para mal, y que no permitirán la sustitución de un régimen por otro. Al pesar de estos deseos de los activistas, eso es precisamente lo que puede ocurrir con peligrosa facilidad.
¿Revolución global?
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LukaNieto
on lunes, 28 de febrero de 2011
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Revoluciones árabes,
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El Papa acusado de crímenes contra la Humanidad
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LukaNieto
on domingo, 27 de febrero de 2011
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Religión / Pseudociencia
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Joseph Aloisius Ratzinger, mejor conocido como Benedicto XVI, ha sido acusado de crímenes contra la Humanidad, particularmente por su prohibición del preservativo, su encubrimiento de los escándalos de abusos sexuales y las coacciones contra los católicos disidentes. El Tribunal Penal Internacional de La Haya tendrá que decidir si hay un caso real en este asunto.
El Tribunal Penal Internacional de La Haya tendrá que decidir si abre una causa contra Benedicto XVI por posibles "crímenes contra la Humanidad" tras recibir una denuncia presentada por dos abogados alemanes. Los letrados, Christian Sailer y Gert-Joachim Hetzel, critican la "estrategia del silencio" del Vaticano ante los escándalos de abusos sexuales, su política contraria al uso de preservativos contra el VIH/sida y las "coacciones y amenazas" contra los católicos disidentes -PúblicoPor supuesto, Ratzinger es un Jefe de Estado y tiene estrechos lazos diplomáticos con muchísimas naciones: esto no va a ir a ninguna parte y probablemente no tenga una base legal real. Es en esencia puro sensacionalismo. Pero eso no es lo importante: el mero hecho de que se haya acusado al Papa de crímenes contra la Humanidad y la reacción no haya sido de escándalo excepto en círculos religiosos es un gran signo de que el laicismo está tomando tierra y la sociedad empieza a darse cuenta de que las organizaciones religiosas no tienen por qué tener privilegios. Aun así, quedan unos años hasta que ocurra lo justo y se acuse a la organización criminal del Vaticano de todas las atrocidades cometidas en el pasado y presente. Como Dan Dennett, solo espero vivir para ver la Ciudad del Vaticano convertida en el Museo Europeo del Catolicismo Romano.
Libia, un campo de batalla
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LukaNieto
on jueves, 24 de febrero de 2011
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Revoluciones árabes
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Mientras Libia se enfrenta al alba de una guerra civil, en Beréin el 22 de febrero salieron por lo menos 100.000 personas a las calles, lo cual supondría el 12% de la población. Mientras el rey se ha ido del país a "visitar" Arabia Saudita, los manifestantes tienen preparada otra gran marcha para el día 25. En Arabia Saudita, los manifestantes no están contentos con las mejoras económicas prometidas por su rey y tienen preparado un "Día de Furia" para el 11 de marzo. En Yemen, que bien podría ser la cuarta nación en explotar tras Libia, las manifestaciones llevan varios días calentándose, con la represión de las manifestaciones resultando ya en 35 muertos. Siete miembros del parlamento han dimitido en protesta de la violencia del gobierno para con los manifestantes, y miles de personas siguen en las calles.
En Libia las tornas han cambiado. El intento de Gaddafi de masacrar a su pueblo ha tenido repercusiones: los manifestantes han liberado Bengasi, Tobruk, Derna, Misurata, Al Bayda, Sirt, Al Khums, Tarhounah, Zenten y Az Zawiyah y varios pueblos que rodean la capital, ocupando así gran parte de la costa y acorralando a Gaddafi y a los que todavía le apoyan. Mientras tanto, la capital, Tripoli, sigue repleta de mercenarios y milicias que suplen a la gran mayoría de la armada, que se ha negado a luchar contra su pueblo, desertando y desapareciendo o luchando del lado de los manifestantes. Ya se le puede llamar la revuelta de Libia y sin duda una revolución en potencia.
(Región liberada por la oposición)
Varios oficiales han dejado claro que han permitido que los ciudadanos tomen las ciudades en las que están desplegados y que apoyan las manifestaciones. La deslealtad hacia el dictador de facto de Libia no sólo viene del ejército: el ministro del interior Abdulfatah Younis y el ministro de justicia Mustafa Abud Al-Jeleil han dimitido repudiando las acciones de Gaddafi como un "genocidio", y se han unido a las protestas.
Con un país dividido y un líder autócrata sin miedo de masacrar a su población, el número de bajas no debería sorprendernos. Según un doctor francés en el país, sólo en Bengasi han muerto ya 2000 personas, aunque los últimos números realmente registrados ponen la cifra alrededor de los 1000 en todo el país. Como suele ocurrir, el número se esclarecerá en días y seguramente será más alto. Sea como sea, es mucho más espeluznante que en el resto de las protestas de Oriente Medio y el Norte de África y se asemeja más a las cifras de una guerra, teniendo en cuenta que la violencia tiene menos de una semana.
Gaddafi afirma que está dispuesto a "morir como un mártir" y a "purgar a la oposición casa por casa", y se rumorea que pretende destruir su propia red de oleoductos, lo cual no sólo destruiría la infraestructura más importante del país sino que subiría aun más el precio del petróleo internacionalmente, que ya ha sobrepasado los 100$ el barril estadounidense por primera vez desde 2008. Teniendo en cuenta la frágil situación en la que se encuentran todos los países desarrollados desde el comienzo de la crisis en el 2008, todas estas revueltas del mundo árabe suponen un gran peligro para la economía global. Si bien no veremos revueltas similares en occidente en el futuro predecible, sin duda habrá repercusiones a largo plazo.
Gaddafi no parece estar dispuesto a irse pero el pueblo ha tomado el control de la mayoría del país con la ayuda de un ejército que no ha estado dispuesto a masacrar a sus ciudadanos y ha tomado el bando opuesto. Por desgracia, quizás sea cierto que en este caso la única salida posible sea su muerte precedida de las de muchos ciudadanos, soldados y mercenarios. No hay a la vista una salida pacífica del asunto, con unos organismos internacionales lentos en actuar como de costumbre y un pueblo con el único propósito de destruir el gobierno sin un plan alternativo claro. Como ocurre con Egipto, es fácil ver como esta revolución puede acabar en otra dictadura o al menos un mandato democrático pero con ideales teocráticos.
En Libia las tornas han cambiado. El intento de Gaddafi de masacrar a su pueblo ha tenido repercusiones: los manifestantes han liberado Bengasi, Tobruk, Derna, Misurata, Al Bayda, Sirt, Al Khums, Tarhounah, Zenten y Az Zawiyah y varios pueblos que rodean la capital, ocupando así gran parte de la costa y acorralando a Gaddafi y a los que todavía le apoyan. Mientras tanto, la capital, Tripoli, sigue repleta de mercenarios y milicias que suplen a la gran mayoría de la armada, que se ha negado a luchar contra su pueblo, desertando y desapareciendo o luchando del lado de los manifestantes. Ya se le puede llamar la revuelta de Libia y sin duda una revolución en potencia.
Varios oficiales han dejado claro que han permitido que los ciudadanos tomen las ciudades en las que están desplegados y que apoyan las manifestaciones. La deslealtad hacia el dictador de facto de Libia no sólo viene del ejército: el ministro del interior Abdulfatah Younis y el ministro de justicia Mustafa Abud Al-Jeleil han dimitido repudiando las acciones de Gaddafi como un "genocidio", y se han unido a las protestas.
Con un país dividido y un líder autócrata sin miedo de masacrar a su población, el número de bajas no debería sorprendernos. Según un doctor francés en el país, sólo en Bengasi han muerto ya 2000 personas, aunque los últimos números realmente registrados ponen la cifra alrededor de los 1000 en todo el país. Como suele ocurrir, el número se esclarecerá en días y seguramente será más alto. Sea como sea, es mucho más espeluznante que en el resto de las protestas de Oriente Medio y el Norte de África y se asemeja más a las cifras de una guerra, teniendo en cuenta que la violencia tiene menos de una semana.
Gaddafi afirma que está dispuesto a "morir como un mártir" y a "purgar a la oposición casa por casa", y se rumorea que pretende destruir su propia red de oleoductos, lo cual no sólo destruiría la infraestructura más importante del país sino que subiría aun más el precio del petróleo internacionalmente, que ya ha sobrepasado los 100$ el barril estadounidense por primera vez desde 2008. Teniendo en cuenta la frágil situación en la que se encuentran todos los países desarrollados desde el comienzo de la crisis en el 2008, todas estas revueltas del mundo árabe suponen un gran peligro para la economía global. Si bien no veremos revueltas similares en occidente en el futuro predecible, sin duda habrá repercusiones a largo plazo.
Gaddafi no parece estar dispuesto a irse pero el pueblo ha tomado el control de la mayoría del país con la ayuda de un ejército que no ha estado dispuesto a masacrar a sus ciudadanos y ha tomado el bando opuesto. Por desgracia, quizás sea cierto que en este caso la única salida posible sea su muerte precedida de las de muchos ciudadanos, soldados y mercenarios. No hay a la vista una salida pacífica del asunto, con unos organismos internacionales lentos en actuar como de costumbre y un pueblo con el único propósito de destruir el gobierno sin un plan alternativo claro. Como ocurre con Egipto, es fácil ver como esta revolución puede acabar en otra dictadura o al menos un mandato democrático pero con ideales teocráticos.
Masacre en Libia
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LukaNieto
on martes, 22 de febrero de 2011
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Revoluciones árabes
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El alzamiento de Libia, cuyo fin en revolución parece ya la única opción, ha superado en bajas al resto de protestas árabes, con quizás más de 500 muertos en menos de una semana. Sólo en Bengasi ha habido 300 muertos, aunque el ejército ya se ha retirado de la ciudad.
La razón principal de la discrepancia entre Libia y los demás países en crisis es que el gobierno ha atacado al pueblo con fuerza militar, no sólo policial. Ayer, aviones y helicópteros de las fuerzas aéreas lanzaron ataques contra los manifestantes, incluyendo una procesión funeraria. Por otro lado, dos pilotos se negaron a hacerlo y desertaron, pidiendo asilo político en Malta. Además, las protestas por fin llegaron a la capital, donde los manifestantes han quemado el edificio del "Congreso General del Pueblo", el edificio de la televisión estatal y al menos una estación de policía en Tripoli. Las fuerzas internacionales han dejado de ignorar la situación y han declarado claramente que se trata de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Es un genocidio.
Pero el dictador Gaddafi, que lleva más de cuarenta años en el cargo, sigue sin dimitir. Al contrario: además de los ataques aéreos contra la población, ha empezado a bombardear a la población de Tripoli desde naves de la Marina, causando muertes innumerables. Sólo en la ciudad, ha habido por lo menos 61 muertos registrados, aunque con los bombardeos el número probablemente sea mucho mayor.
Por supuesto, muchos entre la armada no están dispuestos a llevar a cabo lo que varios diplómatas de Libia han calificado como genocidio justo antes de dimitir. Gran parte de la armada está luchando contra las fuerzas de Gaddafi, cuyo régimen parece estar al borde del precipicio, y un grupo de oficiales ha pedido a sus soldados que se unan al pueblo para destronar a Gaddafi. Se dice que Gaddafi depende de los 5000 hombres de su propio clan de un total de 45.000, y que por tanto será incapaz de llevar su plan a cabo; no podrá silenciar a la población. En cambio, sí que puede debilitar al país hasta llevarlo al desastre, lo cual parece ser su nuevo plan: reducir el número de oponentes en escaramuzas, dañar la economía saboteando las reservas petrolíferas y en general dañar la infraestructura. Afirma que "tiene el dinero y las armas para luchar durante mucho tiempo".
Con un ejército partido en dos y un dictador que no sólo no está dispuesto a dimitir sino que llega a masacrar a su propio pueblo, una guerra es más que probable. De hecho, si no fuera porque la situación es nueva, ya podría considerarse que tienen entre manos una guerra del gobierno contra el pueblo. Como ocurre con todas las guerras civiles, uno no puede sino pensar en su inútil pérdida de vidas.
La razón principal de la discrepancia entre Libia y los demás países en crisis es que el gobierno ha atacado al pueblo con fuerza militar, no sólo policial. Ayer, aviones y helicópteros de las fuerzas aéreas lanzaron ataques contra los manifestantes, incluyendo una procesión funeraria. Por otro lado, dos pilotos se negaron a hacerlo y desertaron, pidiendo asilo político en Malta. Además, las protestas por fin llegaron a la capital, donde los manifestantes han quemado el edificio del "Congreso General del Pueblo", el edificio de la televisión estatal y al menos una estación de policía en Tripoli. Las fuerzas internacionales han dejado de ignorar la situación y han declarado claramente que se trata de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Es un genocidio.
Pero el dictador Gaddafi, que lleva más de cuarenta años en el cargo, sigue sin dimitir. Al contrario: además de los ataques aéreos contra la población, ha empezado a bombardear a la población de Tripoli desde naves de la Marina, causando muertes innumerables. Sólo en la ciudad, ha habido por lo menos 61 muertos registrados, aunque con los bombardeos el número probablemente sea mucho mayor.
Por supuesto, muchos entre la armada no están dispuestos a llevar a cabo lo que varios diplómatas de Libia han calificado como genocidio justo antes de dimitir. Gran parte de la armada está luchando contra las fuerzas de Gaddafi, cuyo régimen parece estar al borde del precipicio, y un grupo de oficiales ha pedido a sus soldados que se unan al pueblo para destronar a Gaddafi. Se dice que Gaddafi depende de los 5000 hombres de su propio clan de un total de 45.000, y que por tanto será incapaz de llevar su plan a cabo; no podrá silenciar a la población. En cambio, sí que puede debilitar al país hasta llevarlo al desastre, lo cual parece ser su nuevo plan: reducir el número de oponentes en escaramuzas, dañar la economía saboteando las reservas petrolíferas y en general dañar la infraestructura. Afirma que "tiene el dinero y las armas para luchar durante mucho tiempo".
Con un ejército partido en dos y un dictador que no sólo no está dispuesto a dimitir sino que llega a masacrar a su propio pueblo, una guerra es más que probable. De hecho, si no fuera porque la situación es nueva, ya podría considerarse que tienen entre manos una guerra del gobierno contra el pueblo. Como ocurre con todas las guerras civiles, uno no puede sino pensar en su inútil pérdida de vidas.
Se propaga la violencia en la primavera árabe
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LukaNieto
on lunes, 21 de febrero de 2011
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Revoluciones árabes
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Las protestas y revoluciones en Oriente Medio y África del Norte, que ya se han extendido más allá de los países árabes, siguen avanzando sin final previsible. Recapitulando: los países más afectados han sido Túnez y Egipto, con revoluciones llevadas a cabo con éxito si bien pagadas con mucha sangre; en Jordania el rey despidió al presidente y al gobierno; las manifestaciones más extendidas han ocurrido y siguen ocurriendo en Argelia, Beréin, Irán, Libia, Marruecos, el Sahara Occidental y Yémen, con incidentes menores en Iraq, Kuwait, Mauritania, Omán, Arabia Saudita, Somalia, Sudán, Yibuti y Siria.
En efecto, la situación va mucho más allá de los países musulmanes en los que empezaron las protestas, extendiéndose por toda la región conocida en inglés como 'MENA', Oriente Medio y África del Norte:
Las noticias son escasas en gran parte de la región. En Argelia, el 19 de febrero los manifestantes intentaron hacerse con una plaza como centro de protestas, pero no lo consiguieron. Ese mismo día en Yibuti la tensión creció entre los manifestantes y las fuerzas de la ley. Que se sepa, sólo han muerto dos personas, un policía y un ciudadano. En Irán, el gobierno ha amenazado directamente e indirectamente a través de los medios que está dispuesto a disparar contra los manifestantes, aunque no parece que haya ocurrido de momento.
En Marruecos miles de personas se han manifestado pidiendo cambios constitucionales y el fin de su autocracia. En Jordania ha habido luchas entre los manifestantes y ciudadanos que salieron a la calle para mostrar su apoyo al gobierno. En Kuwait han protestado miles de personas y hay una gran manifestación preparada para el 10 de marzo. En Arabia Saudita han arrestado a los intelectuales, activistas y abogados que crearon un partido ilegal de oposición. En Yemen han seguido las protestas desorganizadas, algunas pacíficas y otras violentas; por un lado 3000 estudiantes se han unido a las protestas, pero hoy también ha supuesto el primero uso documentado de armas por parte de los manifestantes.
Mientras tanto, las cosas en Libia y Beréin siguen siendo más parecidas a lo que se convirtió en la revolución de Egipto. En Libia, el gobierno ha seguido disparando contra sus ciudadanos. La oposición al gobierno ha pedido ayuda a las fuerzas internacionales para evitar la inevitable masacre del pueblo por parte del gobierno, pero no ha habido respuesta y las cosas sólo empeoran.
Como ocurrió en Beréin, se ha usado artillería y también helicópteros armados contra los manifestantes, pero en Libia han ido un paso más allá al atacar a la población con lanzamisiles anti-aéreos, resultando en casi 300 muertos sólo en Bengasi, centro de las protestas y segunda ciudad más grande de Libia. Pero los ciudadanos no han parado: ya son cientos de miles y, además, varios militares han desertado para unirse a las protestas. A este paso, con la vehemencia imparable del pueblo y las acciones insensatas del gobierno, una revolución es más que probable.
En Beréin, la policía y los militares seguían disparando indiscriminadamente a cualquier manifestante en las calles hasta hace poco. Hay vídeos que lo prueban, aunque no sean precisamente agradables. En cambio, aunque el día 18 se cebaron matando a manifestantes, a los que asistieron a funerales por las víctimas anteriores y a reporteros, el día siguiente el gobierno decidió retirar a la armada y luego a la policía. Quizá el primer paso sensato por parte de su gobierno.
Sin duda, Libia parece ser la nación más propensa explotar después, lo cual supondría la tercera revolución en estas protestas que ya han cobrado la vida de casi 1000 personas en 18 países distintos. Aunque sea un impulso emocional, es difícil justificar intelectualmente tantas muertes por un fin inseguro en el que los fanáticos religiosos bien pueden tomar las riendas.
En efecto, la situación va mucho más allá de los países musulmanes en los que empezaron las protestas, extendiéndose por toda la región conocida en inglés como 'MENA', Oriente Medio y África del Norte:
Las noticias son escasas en gran parte de la región. En Argelia, el 19 de febrero los manifestantes intentaron hacerse con una plaza como centro de protestas, pero no lo consiguieron. Ese mismo día en Yibuti la tensión creció entre los manifestantes y las fuerzas de la ley. Que se sepa, sólo han muerto dos personas, un policía y un ciudadano. En Irán, el gobierno ha amenazado directamente e indirectamente a través de los medios que está dispuesto a disparar contra los manifestantes, aunque no parece que haya ocurrido de momento.
En Marruecos miles de personas se han manifestado pidiendo cambios constitucionales y el fin de su autocracia. En Jordania ha habido luchas entre los manifestantes y ciudadanos que salieron a la calle para mostrar su apoyo al gobierno. En Kuwait han protestado miles de personas y hay una gran manifestación preparada para el 10 de marzo. En Arabia Saudita han arrestado a los intelectuales, activistas y abogados que crearon un partido ilegal de oposición. En Yemen han seguido las protestas desorganizadas, algunas pacíficas y otras violentas; por un lado 3000 estudiantes se han unido a las protestas, pero hoy también ha supuesto el primero uso documentado de armas por parte de los manifestantes.
Mientras tanto, las cosas en Libia y Beréin siguen siendo más parecidas a lo que se convirtió en la revolución de Egipto. En Libia, el gobierno ha seguido disparando contra sus ciudadanos. La oposición al gobierno ha pedido ayuda a las fuerzas internacionales para evitar la inevitable masacre del pueblo por parte del gobierno, pero no ha habido respuesta y las cosas sólo empeoran.
Como ocurrió en Beréin, se ha usado artillería y también helicópteros armados contra los manifestantes, pero en Libia han ido un paso más allá al atacar a la población con lanzamisiles anti-aéreos, resultando en casi 300 muertos sólo en Bengasi, centro de las protestas y segunda ciudad más grande de Libia. Pero los ciudadanos no han parado: ya son cientos de miles y, además, varios militares han desertado para unirse a las protestas. A este paso, con la vehemencia imparable del pueblo y las acciones insensatas del gobierno, una revolución es más que probable.
En Beréin, la policía y los militares seguían disparando indiscriminadamente a cualquier manifestante en las calles hasta hace poco. Hay vídeos que lo prueban, aunque no sean precisamente agradables. En cambio, aunque el día 18 se cebaron matando a manifestantes, a los que asistieron a funerales por las víctimas anteriores y a reporteros, el día siguiente el gobierno decidió retirar a la armada y luego a la policía. Quizá el primer paso sensato por parte de su gobierno.
Sin duda, Libia parece ser la nación más propensa explotar después, lo cual supondría la tercera revolución en estas protestas que ya han cobrado la vida de casi 1000 personas en 18 países distintos. Aunque sea un impulso emocional, es difícil justificar intelectualmente tantas muertes por un fin inseguro en el que los fanáticos religiosos bien pueden tomar las riendas.
Discurso de Álex de la Iglesia en los Goya 2011
Después de una larga temporada sin publicar nada por temas personales, me gustaría retornar ofreciendo una oda a la libertad intelectual: el discurso de un hombre que ha sabido decir "¡No!" al poder en favor de una cultura de todos y para todos.
Sé que Luka ha estado manteniéndoos al corriente de la Ley Sinde y de lo que llaman piratería, aunque quizá se haya eclipsado un tanto por los acontecimientos de gran importancia acaecidos en el Norte de África, narrados casi al día por mi compañero.
Sin mas preámbulos, Álex de la Iglesia en su gran discurso en los Goya:
Recordaros que Álex de la Iglesia ha dimitido de su cargo como presidente de la Academia de Cine Español a modo de protesta por el pacto de PSOE, PP y CiU para llevar a término la Ley Sinde.
Sé que Luka ha estado manteniéndoos al corriente de la Ley Sinde y de lo que llaman piratería, aunque quizá se haya eclipsado un tanto por los acontecimientos de gran importancia acaecidos en el Norte de África, narrados casi al día por mi compañero.
Sin mas preámbulos, Álex de la Iglesia en su gran discurso en los Goya:
Recordaros que Álex de la Iglesia ha dimitido de su cargo como presidente de la Academia de Cine Español a modo de protesta por el pacto de PSOE, PP y CiU para llevar a término la Ley Sinde.
Argelia sigue los pasos de Egipto
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LukaNieto
on domingo, 13 de febrero de 2011
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Revoluciones árabes
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Se suele definir la locura como hacer algo una y otra vez aunque no tenga resultado. Si aceptamos esta definición, podemos decir que el gobierno argelino está loco. No sólo no ha buscado una forma diferente a Egipto de manejar las protestas en su país, sino que ha seguido todos y cada uno de los puntos que llevaron a la dimisión de Mubarak.
Parece que Argelia ha cerrado el acceso a Facebook y luego a todo Internet, en un intento de desorganizar a los más de (de momento) 10.000 manifestantes... porque claro, así de bien funcionó en Egipto. Además, otro documento de Wikileaks apunta a que el gobierno argelino es más corrupto de lo que se piensa internacionalmente. Sin duda, Wikileaks está tomando un papel importante en estas revoluciones, empezando con Túnez, Egipto y ahora Argelia. Su eslogan dice que "abre gobiernos" y sin duda está ayudando a abrir en canal a varios.
Mientras tanto, en Yémen los manifestantes se enfrentaron el día 12 de febrero a 5000 policías, con resultados obvios. Hoy mismo, tras tres días seguidos de protestas, cientos de argelinos han marchado hacia el palacio presidencial en Sana'a. Sin duda el número de manifestantes es menor que en Túnez y Egipto, e incluso que en Argelia.
Aun así, según algunos analistas, Argelia no está preparada en absoluto para una revolución, con la memoria de una guerra civil todavía presente, además de que mientras las revoluciones de Túnez y Egipto empezaron con jóvenes progresistas, los manifestantes argelinos parecen estar todos en pos de una nación islamista; de hecho, se afirma que es más probable la revolución en Yémen, debido a un dictador que lleva más tiempo que Mubarak en el cargo, aunque es cierto que las distinciones tribales entre el norte y el sur hará difícil una unión contra el gobierno.
Es una pena que el tribalismo y el fanatismo religioso hayan resultado ser el gran efecto secundario de estas protestas, ya que puede que las lleven por el mal camino.
Parece que Argelia ha cerrado el acceso a Facebook y luego a todo Internet, en un intento de desorganizar a los más de (de momento) 10.000 manifestantes... porque claro, así de bien funcionó en Egipto. Además, otro documento de Wikileaks apunta a que el gobierno argelino es más corrupto de lo que se piensa internacionalmente. Sin duda, Wikileaks está tomando un papel importante en estas revoluciones, empezando con Túnez, Egipto y ahora Argelia. Su eslogan dice que "abre gobiernos" y sin duda está ayudando a abrir en canal a varios.
Mientras tanto, en Yémen los manifestantes se enfrentaron el día 12 de febrero a 5000 policías, con resultados obvios. Hoy mismo, tras tres días seguidos de protestas, cientos de argelinos han marchado hacia el palacio presidencial en Sana'a. Sin duda el número de manifestantes es menor que en Túnez y Egipto, e incluso que en Argelia.
Aun así, según algunos analistas, Argelia no está preparada en absoluto para una revolución, con la memoria de una guerra civil todavía presente, además de que mientras las revoluciones de Túnez y Egipto empezaron con jóvenes progresistas, los manifestantes argelinos parecen estar todos en pos de una nación islamista; de hecho, se afirma que es más probable la revolución en Yémen, debido a un dictador que lleva más tiempo que Mubarak en el cargo, aunque es cierto que las distinciones tribales entre el norte y el sur hará difícil una unión contra el gobierno.
Es una pena que el tribalismo y el fanatismo religioso hayan resultado ser el gran efecto secundario de estas protestas, ya que puede que las lleven por el mal camino.







