Si ves los telediarios o navegas bastante por internet estoy seguro que te habrás topado con alguna predicción catastrófica y alarmista. A lo largo de la historia siempre han existido estas predicciones del Apocalipsis con sus respectivos expertos, políticos ineptos y grupos de personas que por la falta de pensamiento crítico se unen a estos movimientos alarmistas y van predicando que se acerca el fin del mundo. La que ahora está de moda es el calentamiento global, que trataré en otro artículo. Ahora me quiero centrar en una de la vieja escuela. Al parecer hay gente que se ha subido al carro del pesimismo alarmista de los años 60 y 70: la superpoblación.Visitad el magnífico espacio de Sergio Olmos para leer la entrada en su plenitud.
Durante estas dos décadas del siglo XX se llevaron a cabo políticas de control de población bastante estrictas, por no decir tiranas, exigidas con gran insistencia por los expertos. Por ejemplo, el presidente de EEUU, Lyndon Johnson, al parecer alegó no querer malgastar la ayuda exterior del país dándosela a países que se niegan a ocuparse de sus propios problemas de población. El que es actualmente asesor de Barack Obama en el departamento de ciencias de la Casa Blanca, John Holdren, hizo las siguientes declaraciones en 1977: “Las propuestas de añadir un esterilizante al agua potable o a alimentos básicos parece horrorizar a la gente más que otras propuestas para el control involuntario de la fertilidad”.
Estos políticos se basaban en las predicciones y sugerencias que daban los expertos ecólogos de la época. Uno de los más influyentes fue Garret Hardin y su famoso ensayo La tragedia de los comunes. Aunque este artículo ahora se recuerde como si tratara de acciones colectivas, en realidad era un gran llamamiento al uso de control de la población por la fuerza. En él Hardin veía “la libertad de engendrar como intolerable” y que “la única forma de conservar y cuidar otras libertades más valiosas es el renunciamiento a la libertad para engendrar”.
[...]
Lo cierto es que las medidas de control de la población por la fuerza eran contraproducentes e innecesarias. La natalidad en Asia ya estaba cayendo rápidamente en los años 70 básicamente por voluntad propia. Cayeron tanto y tan rápido sin coerción que con ella. Y es que conforme Asia fue prosperando gracias al comercio, fue experimentando la misma transición demográfica que Europa había experimentado antes.
A lo largo de todo el mundo la tasa de natalidad está disminuyendo. No hay ni un solo país que tenga una tasa de natalidad más alta que la que tenía en 1960, y en los países menos desarrollados en general la tasa se ha reducido a la mitad aproximadamente. Bangladesh tiene la mayor desnsidad de población de todo el mundo. En 1955 tenía una tasa de natalidad de 6.8 hijos por mujer. Hoy tiene menos de la mitad, 2,7 hijos por mujer. India pasó de 5,9 a 2,6 hijos por mujer y Pakistán ha reducido a la mitad su tasa en tan sólo 20 años, 3,2 hijos por mujer.
Aparentemente poca gente se percata de esto. Como expresa el ecólogo Stewart Brand: “La mayoría de ecólogos aún no se han enterado. La tasa de natalidad en todo el mundo está en caída libre … En todas las partes de todos los continentes y en todas las culturas (incluso los Mormones) la tasa de natalidad está en declive. Alcanzan los niveles de reemplazo (2,1 hijos por mujer) y siguen cayendo”.
[...]
En la actualidad el consenso de la comunidad científica nos dice que la población del mundo probablemente empiece a caer después de alcanzar su máximo en 2075 con 9,2 billones de personas en el planeta (cifras oficiales de las Naciones Unidas). Esto choca con la idea que tienen estos alarmistas de crecimiento infinito de población. Por lo que todas las expectativas de alimentar a todo el mundo para siempre son increíblemente altas.
Que la transición demográfica esté haciendo su efecto no quiere decir que no debamos de ayudar a acelerar el proceso. Sin embargo, los políticos de África tienen que llevar cuidado y no cometer los mismos errores brutales que se cometieron en Asia en los años 70. Iniciativas de planificación familiar, y promover y facilitar la adopción podrían acelerar el proceso. Pero lo que está claro es que cuando hay crecimiento económico (provocado por el libre comercio) el problema de superpoblación tiende a desaparecer. Ron Bailey, en contraposición a Garret Hardin, dice: “No hay necesidad de imponer medidas de control de población por la fuerza; la libertad económica en realidad genera una mano invisible benigna de control de población.”
Por lo que aunque sería genial si las mejoras vinieran más rápidamente, las noticias sobre la población global difícilmente podrían ser mejores. Donde todavía ocurren hambrunas (Darfur, Zimbawe) la culpa es de las políticas del gobierno, no de la presión demográfica. Cuanto más libre y próspera es la gente, su tasa de natalidad más se asienta alrededor de 2 hijos por mujer sin la necesidad de ninguna coerción.
La superpoblación, falsa alarma
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LukaNieto
on lunes, 1 de noviembre de 2010
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He leído en el blog amigo "Apología de la razón" un artículo muy interesante acerca de la superpoblación, basado esencialmente en el libro "The Rational Optimist" de Matt Ridley, y quería compartirlo con todos los lectores:
La apuesta de Pascal (II)
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LukaNieto
on domingo, 31 de octubre de 2010
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Como se prometió ayer, volvemos hoy con la versión traducida de un vídeo que TheraminTrees utilizó para exponer los pobres argumentos con los que algunos defienden la apuesta de Pascal aún después de haberla dejado en evidencia. Por tanto, para comprenderlo todo es vital ver la primera parte antes de empezar con esta.
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La apuesta de Pascal (I)
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LukaNieto
on sábado, 30 de octubre de 2010
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Tras un pequeño desvío, entre hoy y mañana volvemos a TheraminTrees para mostrar los dos últimos vídeos de esta última parte del mes, que se ha centrado en la ciencia, incluida la tecnología, el escepticismo y la lógica. Para los que no la conozcan, la "Apuesta de Pascal" es una 'argumentación' contra el ateísmo y en pos del cristianismo (al menos eso creía él). Básicamente, se reduce a la siguiente idea: "Si Dios no existe no pasa nada, y si existe y crees en él irás al cielo, pero si existe y no crees en él pasarás la eternidad en el infierno. Por tanto, es mejor apostar por Dios y creer".
Veamos ahora los multiples problemas que tiene esa afirmación:
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Richard Dawkins también lo refutó brevemente, a su manera tan particular, en "El espejismo de Dios":
Veamos ahora los multiples problemas que tiene esa afirmación:
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Richard Dawkins también lo refutó brevemente, a su manera tan particular, en "El espejismo de Dios":
El gran matemático francés Blaise Pascal consideró que, por muy improbable que sea la existencia de Dios, una asimetría aún mayor yace en el castigo por equivocarse. Será mejor que creas en Dios, porque si tienes razón te encontrarás ganando la dicha eterna y si te equivocas no marca la diferencia de todas formas. Por otro lado, si no crees en Dios y te equivocas recibirás la condenación eterna, y si tienes razón no marca la diferencia. A primera vista no parece que haya ni que pensárselo: cree en Dios.Mañana volveremos exponiendo los pobres argumentos con los que algunos defienden la apuesta aún después de haberla dejado en evidencia. Seguro que será divertido...
En cambio, ocurre algo muy extraño con este argumento. 'Creer' no es algo que puedas mantener como un principio. Al menos, no es algo que pueda decidir por voluntad propia. Puedo decidir ir a la iglesia y puedo recitar el símbolo niceano, y puedo jurar sobre un montón de biblias que me creo cada palabra en su interior. Pero nada de eso me puede obligar a creer si en realidad no creo. La apuesta de Pascal sólo podría ser un argumento para fingir la creencia en Dios. Y será mejor que el Dios en el que dices creer no sea de la clase omnipotente o descubrirá la farsa. [...]
Pero, de todas formas, ¿por qué aceptamos de tan buenas a primeras la idea de que Dios quiere que creas en él? ¿Qué tiene 'creer' de especial? ¿No es igual de probable que Dios recompensara la afabilidad, la generosidad o la humildad? ¿O la sinceridad? ¿Qué ocurre si Dios es un científico para quien la virtud suprema es la búsqueda honesta de la verdad? Sin duda, ¿el diseñador del universo no debería ser un científico? [...] ¿Apostarías más por que Dios valore una creencia fingida deshonestamente (o incluso honestamente) que por que valore un escepticismo honesto?
No obstante, imagina que el dios al que te enfrentas al morir resulta ser Baal, e imagina que Baal es tan celoso como se dice de su viejo rival Yahweh. ¿No habría salido Pascal mejor parado apostando por ningún dios en lugar de en el dios equivocado? Ciertamente, ¿el inmenso número de dioses potenciales por los que uno podría apostar no corrompe toda la lógica de Pascal? [...]
Finalmente, ¿es posible argumentar una especie de apuesta anti-Pascal? Supongamos que aceptamos que ciertamente existe una pequeña posibilidad de que Dios existe. Sin embargo, podría decirse que llevarás una mejor vida si apuestas por su que no existe que si apuestas por que existe y por tanto derrochas la vida sacrificándote, luchando y muriendo por él.
Método científico y pensamiento crítico
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LukaNieto
on viernes, 29 de octubre de 2010
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Tras subitular finalmente el vídeo acerca de la falacia de "Ningún escocés verdadero", vengo con unas cuantas presentaciones de mano de un tal "QualiaSoap" acerca del método científico, el pensamiento crítico y lo que supone la verdadera apertura de mente. Dos de ellos están ya subtitulados, aunque no muy bien, para así no tener que esclavizarme a la sincronización de subtítulos:
Esto aclarará a muchos el pensamiento general que utiliza y propone la ciencia. Además, añado cuatro extras: un un par analizan la fe como argumento y la ponen en su lugar, otro expone las malintepretaciones de la evolución y uno último explica nuestra incapacidad intuitiva de calcular probabilidades que nos lleva a pensar que hay algo sobrenatural de por medio.
Esto aclarará a muchos el pensamiento general que utiliza y propone la ciencia. Además, añado cuatro extras: un un par analizan la fe como argumento y la ponen en su lugar, otro expone las malintepretaciones de la evolución y uno último explica nuestra incapacidad intuitiva de calcular probabilidades que nos lleva a pensar que hay algo sobrenatural de por medio.
Ningún escocés verdadero
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LukaNieto
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Sigo con los vídeos de TheraminTrees acerca de la lógica y la religión, dos términos que rara vez pierden la oportunidad de ser mutuamente excluyentes de la forma más violenta posible. Aquí está por fin la versión subtitulada:
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El vídeo de hoy trata la falacia apodada "Ningún escocés verdadero", pero en el contexto de los cristianos. Aunque el ejemplo sea específico, fijaos más bien en la falacia lógica en general ya que se usa a menudo de varias formas.
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El vídeo de hoy trata la falacia apodada "Ningún escocés verdadero", pero en el contexto de los cristianos. Aunque el ejemplo sea específico, fijaos más bien en la falacia lógica en general ya que se usa a menudo de varias formas.
Sistema de desalinización portátil & Energía solar
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LukaNieto
on miércoles, 27 de octubre de 2010
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En esta página ya hemos hablado acerca del bien que puede hacer la tecnología si se aplica adecuadamente, y últimamente he querido hablar del potencial actual y futuro de las energías renovables. Pues bien, en línea con estas ideas me encontré con una noticia genial, que lo sería más si no viviéramos en un sistema en el que todo tiene que ser 'rentable' para la industria y no para las personas: se ha creado un sistema de desalinización portátil con una fuente de energía 100% solar.
Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente uno de cada ocho humanos no tiene acceso a agua potable. Eso supone ochocientos ochenta y cuatro mil millones de personas.Por cierto, en cuanto al potencial de la energía renovable que comentaba antes, considerad los paneles fotovoltáicos de punto cuántico. Sí, nanotecnología.
Las repercusiones de esta realidad se ven en el día a día de las naciones en desarrollo: se estima que 1,4 millones de niños mueren al año debido a la diarrea que causa la bacteria de agua. A pesar de los avances impresionantes en la tecnología humana, más del 97 por ciento del agua mundial sigue sin ser potable.
Y aunque el agua salada o impura puede limpiarse con tecnologías actuales de desalinización, se requieren instalaciones enormes que consumen inmensas cantidades de energía. Y además cuesta mucho dinero: purificar el agua puede costar "1000 dolares por cada 1000 metros cúbicos", según la prospección geológica de EE. UU.. Peor aún, de las 12.500 plantas de desalinización en funcionamiento en 2002, su producción combinada en total suponía menos del 1 por ciento de nuestro consumo diario de agua. Combinando todos estos factores, el agua limpia está fuera del alcance de la mayoría de los pobres del mundo.
El laboratorio de robótica de campo y espacial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha desarrollado y testado con éxito un sistema de desalinización de agua portátil que usa sólo energía solar para funcionar. Este invento tiene el potencial de salvar millones de vidas.
Bajo la tutela de los profesores Steven Dubowsky y Richard Wiesman, el grupo creo un pequeño sistema de ósmosis inversa capaz de producir más de 300 litros al día. Según David Gabriel, escribiendo para Environmental News Network, una versión a escala mayor del sistema produciría casi 4000 litros al día.
La mayoría de paneles solares modernas sólo pueden convertir en electricidad el 25% de la energía que les llega. Eso no es mucho y por eso los paneles solares no han tenido mucho éxito como medio de generación masiva de energía.No está mal mostrar de vez en cuando la dirección que toma el progreso de la tecnología cuando el sistema está en peligro de colapsarse, en este caso por una crisis energética inminente.
Es peor aún. Ese no es el único efecto negativo en la popularidad de la energía solar. El otro problema es el gasto que supone. Los paneles solares usan componentes y materiales extremadamente caros (por ejemplo, el oro). Por ello, los paneles son muy caros. [...]
En cambio, puede que eso esté a punto de cambiar. Saludad a la próxima generación de tecnología solar: fotovoltáicas de punto cuántico. Estos paneles solares de próxima generación usan un nuevo tipo de cristales nano-texturizados montados en un sustrato de silicona que es capaz de lograr una eficiencia total del 66%. En otras palabras, convierten en electricidad dos tercios de la energía que absorben; más del doble de eficacia en comparación con sus predecesores.
Además, ha habido nuevos desarrollos con la tecnología, resultando en que el material conductivo necesario sea níquel en lugar de oro, lo cual lo abarata en uno 80%.
El sentido de la vida
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LukaNieto
on martes, 26 de octubre de 2010
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Autor - Luka Nieto,
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¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cuál es el propósito de los seres humanos? ¿Por qué estamos aquí? Todas ellas son preguntas que la humanidad se ha hecho constantemente a lo largo de la historia. Siempre hemos intentado encontrar un significado a algo aparentemente tan aleatorio. No es casualidad que hayan surgido cientos de filosofías y religiones distintas que converjan en un punto en particular: buscar la respuesta al porqué de nuestra existencia o, en los casos más arrogantes, afirmar que ya la tenemos.
Ciertamente, el fin de este ensayo es demostrar un por qué, pero no en cuanto al sentido de nuestra existencia sino en cuento a nuestra creencia de que tal cosa pueda existir. Esta es la hipótesis con la que quiero comenzar: la vida no tiene ningún sentido intrínseco. A la mayoría, tal afirmación le parecerá nihilista o incluso completamente fatalista. Por ello, debo demostrar también que no lo es; de hecho, al contrario.
Para comprender dicho planteamiento debemos tener en cuenta cierto trasfondo acerca de nuestra naturaleza. Por lo visto, somos creacionistas y dualistas natos; estamos psicológicamente preparados para aceptar la 'agentización' (la invención de un ser consciente que hace o causa) de todo tan propia de la religión. Un psicólogo llamado Paul Bloom llegó a la conclusión de que la religión es un subproducto de una tendencia innata: los niños nacen preparados para adoptar una teoría de la mente dualista, la idea de que existe una distinción fundamental entre la materia y la mente. Debido a que los dualistas creen que la mente es una especie de espíritu incorpóreo, personifican objetos físicos inanimados y por ello tienden a caer fácilmente en propuestas como que la enfermedad mental es en realidad una posesión demoníaca. Por suerte, es una tendencia que desaparece con los años de experimentación con el entorno a menos de que se enseñe dogmáticamente. Es fácil ser creacionista, mientras que no es tan fácil comprender la selección natural a primera vista; no tiene sentido intuitivo.
La psicóloga Deborah Keleman demostró en su estudio «¿Son los Niños Teístas Intuitivos? que los más jóvenes tienen una tendencia a darle un propósito a todo: las nubes son «para llover», las rocas puntiagudas son «para que los animales puedan rascarse cuando les pica». Este fenómeno se llama teleología, una predisposición innata que muchos nunca superan.
¿Qué tiene esto que ver con el sentido de la vida? Es una afirmación que engloba a toda la humanidad y, por tanto, su respuesta suele ser religiosa. La teleología y el dualismo innatos nos 'ayudan' a aceptar la religión con facilidad: nos preparan para creer en un alma que habita el cuerpo en vez de ser una parte integral del cuerpo y, de la misma forma, también nos puede llevar a creer en una deidad como espíritu puro independiente de la materia, no como una propiedad emergente de materia compleja. Como ejemplificó jocosamente Richard Dawkins en El Espejismo de Dios al tratar el tema: «Si todo tiene un propósito, ¿de quién es ese propósito? De Dios, por supuesto».
En definitiva, la mente simple de un niño y las de aquellos adultos que nunca superan tal dogma tienen la tendencia de 'agentivizar' objetos y procesos que en realidad no tienen conciencia alguna. Personificamos la naturaleza, lo cual es una cualidad poética inestimable pero no debe confundirse con la realidad.
Por desgracia, se confunde. Incluso profesores universitarios siguen usando un vocabulario esencialmente creacionista, atribuyendo sin darse cuenta intenciones donde ellos mismos saben que no las hay. Un gran ejemplo es la lucha del sistema inmune contra los patógenos. No es un proceso dirigido: llegó un punto en la evolución de las células del sistema inmune en el que una célula mutó aleatoriamente y adquirió la capacidad de sintetizar un anticuerpo inexistente hasta entonces que tuvo la suerte de poder hacer frente a una bacteria concreta. Ese anticuerpo no tenía como fín combatir a esa bacteria, sino que dio la casualidad de que la combatía.
Es decir, de manera aleatoria y por un "accidente" genético la célula fue capaz de combatir cierto tipo de patógeno y sobrevivir a él, y así conseguir reproducirse. En infecciones posteriores la célula con dicha capacidad reconocerá el patógeno y sintetizará el anticuerpo, no porque "sepa" que ese proceso es el idóneo, sino porque está determinada genéticamente a ello. Las células que tengan estas características genéticas sobrevivirán al patógeno y se reproducirán, con lo que su carga genética se expandirá, mientras que aquellas células que no puedan combatir al patógeno morirán y no dejarán descendencia. Esto es lo que todos conocemos como "selección natural". Es importante comprender que existen muchas mutaciones que llevan a una peor adaptación al ambiente, y es por ello que dicho organismo no sobrevive ni deja descendencia. Si la evolución fuera un proceso dirigido conscientemente, ningún organismo llevaría a cabo una mutación que fuera perjudicial para él. Sin embargo, sucede constantemente. No hay una intención ni un propósito detrás de estas mutaciones: son procesos azarosos beneficiosos, perjudiciales o neutros.
Lo curioso es que incluso individuos ilustrados siguen atribuyendo una conciencia donde no la hay y dicen cosas como "esta célula muta para poder sintetizar un anticuerpo que luche contra la bacteria" cuando lo que deberían decir es "una de las mutaciones accidentales de esta célula resulta en la síntesis de un anticuerpo que lucha contra la bacteria". No solo es un concepto menos intuitivo el carácter aleatorio del proceso sino que las palabras mismas no permiten la misma brevedad. Nuestra lengua no ha alcanzado a la ciencia moderna.
En esencia, es por esta forma inconsciente de pensar y expresarnos que una minoría de científicos puede llegar incluso a aceptar la premisa del punto de vista creacionista; es intuitivamente atractiva. No digamos ya lo que le puede parecer a alguien no instruido en el pensamiento crítico, el escepticismo, el método científico, la lógica y la selección natural.
Debemos aplicar la misma lógica a la hora de hablar de nuestra existencia. Pedir la razón de nuestra existencia o un propósito intrínseco simplemente no tiene sentido. Si bien rogar al cielo «¿Por qué estamos aquí?» supone una pregunta gramaticalmente correcta, en realidad está vacía de contenido:
Aunque haya quedado demostrado que no existe un paso lógico que nos pueda llevar a plantearnos el sentido intrínseco de la vida, muchos refutarán el argumento no por su contenido sino por sus consecuencias: es una afirmación propia del nihilismo y, aunque fuera cierta, sería mejor seguir creyendo lo contrario por aliviarnos y mitigar las penurias que supone en ocasiones la vida. Pero como he adelantado antes, se trata más bien de lo contrario.
De todas formas, antes de seguir por ese camino, dejémoslo claro: engañarnos nunca ha sido, es ni será la solución para ninguno de nuestros problemas. Por suerte, los humanos no nos guiamos solo por nuestros instintos y podemos plantearnos toda clase de cuestiones: Carl Sagan indicó que si fuera cierto que tenemos una predisposición genética a desconfiar de los extranjeros el mejor antídoto al racismo y a la xenofobia es tener ese conocimiento y aceptarlo; yo digo que al ser cierto que no existe un sentido universal de la vida el mejor antídoto al nihilismo es tener ese conocimiento y aceptarlo.
Pero no hará falta ir tan lejos en este caso. Os habréis fijado en que cada vez que hablaba del "sentido de la vida" lo puntualizaba con un adjetivo: intrínseco, universal. No, la raza humana no nace con un propósito vital inamovible ni existe una causa global de nuestra existencia. En su lugar, cada uno de nosotros puede encontrar su propia razón de ser.
¿Por qué estáis aquí? Todos y cada uno de vosotros podéis decidir en qué causa os zambulliréis, dentro de vuestras capacidades materiales. No necesitáis que el resto del mundo encuentre la misma razón que vosotros, comandada por un ser totalitario o una unidad espiritual. No sois ganado y no necesitáis imaginaros un pastor. La perdida de esa figura paternal no es una pena; los humanos estamos llegando al periodo de adultos independientes y ya era hora.
Al fin y al cabo, ¿qué puede ser más precioso que la aventura de ir en busca de una razón de ser? Encontrad vuestro propio sentido de la vida.
Ciertamente, el fin de este ensayo es demostrar un por qué, pero no en cuanto al sentido de nuestra existencia sino en cuento a nuestra creencia de que tal cosa pueda existir. Esta es la hipótesis con la que quiero comenzar: la vida no tiene ningún sentido intrínseco. A la mayoría, tal afirmación le parecerá nihilista o incluso completamente fatalista. Por ello, debo demostrar también que no lo es; de hecho, al contrario.
Para comprender dicho planteamiento debemos tener en cuenta cierto trasfondo acerca de nuestra naturaleza. Por lo visto, somos creacionistas y dualistas natos; estamos psicológicamente preparados para aceptar la 'agentización' (la invención de un ser consciente que hace o causa) de todo tan propia de la religión. Un psicólogo llamado Paul Bloom llegó a la conclusión de que la religión es un subproducto de una tendencia innata: los niños nacen preparados para adoptar una teoría de la mente dualista, la idea de que existe una distinción fundamental entre la materia y la mente. Debido a que los dualistas creen que la mente es una especie de espíritu incorpóreo, personifican objetos físicos inanimados y por ello tienden a caer fácilmente en propuestas como que la enfermedad mental es en realidad una posesión demoníaca. Por suerte, es una tendencia que desaparece con los años de experimentación con el entorno a menos de que se enseñe dogmáticamente. Es fácil ser creacionista, mientras que no es tan fácil comprender la selección natural a primera vista; no tiene sentido intuitivo.
La psicóloga Deborah Keleman demostró en su estudio «¿Son los Niños Teístas Intuitivos? que los más jóvenes tienen una tendencia a darle un propósito a todo: las nubes son «para llover», las rocas puntiagudas son «para que los animales puedan rascarse cuando les pica». Este fenómeno se llama teleología, una predisposición innata que muchos nunca superan.
¿Qué tiene esto que ver con el sentido de la vida? Es una afirmación que engloba a toda la humanidad y, por tanto, su respuesta suele ser religiosa. La teleología y el dualismo innatos nos 'ayudan' a aceptar la religión con facilidad: nos preparan para creer en un alma que habita el cuerpo en vez de ser una parte integral del cuerpo y, de la misma forma, también nos puede llevar a creer en una deidad como espíritu puro independiente de la materia, no como una propiedad emergente de materia compleja. Como ejemplificó jocosamente Richard Dawkins en El Espejismo de Dios al tratar el tema: «Si todo tiene un propósito, ¿de quién es ese propósito? De Dios, por supuesto».
En definitiva, la mente simple de un niño y las de aquellos adultos que nunca superan tal dogma tienen la tendencia de 'agentivizar' objetos y procesos que en realidad no tienen conciencia alguna. Personificamos la naturaleza, lo cual es una cualidad poética inestimable pero no debe confundirse con la realidad.
Por desgracia, se confunde. Incluso profesores universitarios siguen usando un vocabulario esencialmente creacionista, atribuyendo sin darse cuenta intenciones donde ellos mismos saben que no las hay. Un gran ejemplo es la lucha del sistema inmune contra los patógenos. No es un proceso dirigido: llegó un punto en la evolución de las células del sistema inmune en el que una célula mutó aleatoriamente y adquirió la capacidad de sintetizar un anticuerpo inexistente hasta entonces que tuvo la suerte de poder hacer frente a una bacteria concreta. Ese anticuerpo no tenía como fín combatir a esa bacteria, sino que dio la casualidad de que la combatía.
Es decir, de manera aleatoria y por un "accidente" genético la célula fue capaz de combatir cierto tipo de patógeno y sobrevivir a él, y así conseguir reproducirse. En infecciones posteriores la célula con dicha capacidad reconocerá el patógeno y sintetizará el anticuerpo, no porque "sepa" que ese proceso es el idóneo, sino porque está determinada genéticamente a ello. Las células que tengan estas características genéticas sobrevivirán al patógeno y se reproducirán, con lo que su carga genética se expandirá, mientras que aquellas células que no puedan combatir al patógeno morirán y no dejarán descendencia. Esto es lo que todos conocemos como "selección natural". Es importante comprender que existen muchas mutaciones que llevan a una peor adaptación al ambiente, y es por ello que dicho organismo no sobrevive ni deja descendencia. Si la evolución fuera un proceso dirigido conscientemente, ningún organismo llevaría a cabo una mutación que fuera perjudicial para él. Sin embargo, sucede constantemente. No hay una intención ni un propósito detrás de estas mutaciones: son procesos azarosos beneficiosos, perjudiciales o neutros.
Lo curioso es que incluso individuos ilustrados siguen atribuyendo una conciencia donde no la hay y dicen cosas como "esta célula muta para poder sintetizar un anticuerpo que luche contra la bacteria" cuando lo que deberían decir es "una de las mutaciones accidentales de esta célula resulta en la síntesis de un anticuerpo que lucha contra la bacteria". No solo es un concepto menos intuitivo el carácter aleatorio del proceso sino que las palabras mismas no permiten la misma brevedad. Nuestra lengua no ha alcanzado a la ciencia moderna.
En esencia, es por esta forma inconsciente de pensar y expresarnos que una minoría de científicos puede llegar incluso a aceptar la premisa del punto de vista creacionista; es intuitivamente atractiva. No digamos ya lo que le puede parecer a alguien no instruido en el pensamiento crítico, el escepticismo, el método científico, la lógica y la selección natural.
Debemos aplicar la misma lógica a la hora de hablar de nuestra existencia. Pedir la razón de nuestra existencia o un propósito intrínseco simplemente no tiene sentido. Si bien rogar al cielo «¿Por qué estamos aquí?» supone una pregunta gramaticalmente correcta, en realidad está vacía de contenido:
«Lo que yo preguntaría acerca del "¿Por qué?" sería: ¿Por qué crees que tienes derecho a hacer esa pregunta? No es una inquisición significativa a menos de que especifiques la clase de respuesta que esperas. Por ejemplo, como un biólogo es muy fácil responder a "¿Por qué los pájaros tienen alas?" en términos darwinianos. [...]Puntualizaría que no es tanto que no se merezca una respuesta como que no 'existe' una respuesta. No digo que sea una cuestión sin importancia o que nunca vayamos a saber la respuesta. Afirmo algo muy diferente: no existe una respuesta porque el planteamiento tiene un fallo lógico garrafal; la agentización de nuestra existencia, el atribuir al universo una conciencia creadora o causal.
Podemos explicar por qué existen las montañas en lo que se refiere a los procesos geológicos que las forman, pero eso no es lo que quieres. Quieres algo acerca de su propósito. "¿Cuál es el propósito de una montaña?" es una pregunta tonta. El mero hecho de que puedas formularla correctamente no significa que merezca una respuesta. "¿Cuál es el color de la envidia?" es una pregunta gramaticalmente perfecta, pero no merece una respuesta».
Aunque haya quedado demostrado que no existe un paso lógico que nos pueda llevar a plantearnos el sentido intrínseco de la vida, muchos refutarán el argumento no por su contenido sino por sus consecuencias: es una afirmación propia del nihilismo y, aunque fuera cierta, sería mejor seguir creyendo lo contrario por aliviarnos y mitigar las penurias que supone en ocasiones la vida. Pero como he adelantado antes, se trata más bien de lo contrario.
De todas formas, antes de seguir por ese camino, dejémoslo claro: engañarnos nunca ha sido, es ni será la solución para ninguno de nuestros problemas. Por suerte, los humanos no nos guiamos solo por nuestros instintos y podemos plantearnos toda clase de cuestiones: Carl Sagan indicó que si fuera cierto que tenemos una predisposición genética a desconfiar de los extranjeros el mejor antídoto al racismo y a la xenofobia es tener ese conocimiento y aceptarlo; yo digo que al ser cierto que no existe un sentido universal de la vida el mejor antídoto al nihilismo es tener ese conocimiento y aceptarlo.
Pero no hará falta ir tan lejos en este caso. Os habréis fijado en que cada vez que hablaba del "sentido de la vida" lo puntualizaba con un adjetivo: intrínseco, universal. No, la raza humana no nace con un propósito vital inamovible ni existe una causa global de nuestra existencia. En su lugar, cada uno de nosotros puede encontrar su propia razón de ser.
¿Por qué estáis aquí? Todos y cada uno de vosotros podéis decidir en qué causa os zambulliréis, dentro de vuestras capacidades materiales. No necesitáis que el resto del mundo encuentre la misma razón que vosotros, comandada por un ser totalitario o una unidad espiritual. No sois ganado y no necesitáis imaginaros un pastor. La perdida de esa figura paternal no es una pena; los humanos estamos llegando al periodo de adultos independientes y ya era hora.
Al fin y al cabo, ¿qué puede ser más precioso que la aventura de ir en busca de una razón de ser? Encontrad vuestro propio sentido de la vida.
(Read the English translation: The Meaning of Life)