Caminante no hay camino

En nuestro presente hay más de lo que nadie pudiera escribir en una sola vida. El resto no es más que un futuro incierto que condiciona nuestra forma de pensar y un pasado inmutable: días en blanco y negro con el marco más humilde que poseíamos, la inocencia; paginas amarillentas que releemos con la esperanza de que digan algo nuevo aunque siempre encontremos lo mismo una y otra vez.

En busca de un futuro más prometedor, suelo salir a la calle a pasear mientras miro con atención a las nubes, anhelando que desaparezcan, deseando que el tiempo conceda una tregua a su avance inexorable y que vuelva el color a las aceras, a la gente y a los ojos de los jóvenes que nos miramos como extraños.

Quizás los pocos años que llevo a mis espaldas me han recompensado con un poco de experiencia para el trayecto: me doy cuenta de que el mayor daño causado a la sociedad no es su esclavización, sino el paso crucial previo de dejarla adormecida, de arrancar el color de nuestras retinas. Pocos son los ojos que miro y reflectan ese furor por cambiar el mundo, amándolo y odiándolo al mismo tiempo por lo que es y podría ser respectivamente, y ese único fin de crear pequeñas maravillas que eleven el alma hasta el infinito aunque luego haya que dejarlas caer y volver al mundo real.


¿Qué causa esas miradas grises propias de muertos vivientes? Primero está la televisión basura y todo entretenimiento que no te erice los pelos de la nuca, que no te llene de adrenalina o que no cree placenteras conexiones neuronales en tu cerebro; luego están las drogas, que sólo en manos de jóvenes sin rumbo se convierten en realmente peligrosas; y finalmente una educación pésima que deja a los niños repletos de pura información, inútil si no se les enseña además a pensar. Toda esta contaminación física y mental persigue y erradica a los menos expuestos a la concienciación social, eliminando la inquietud de explorar el mundo que nos rodea para llegar a entenderlo, y sustituyéndolo por la aceptación del mismo sin pregunta alguna.

La imaginación que nos hacía volar de niños es solo un lastre a la hora de intentar crecer demasiado deprisa para hacerse respetar, lo cual ocurre solamente por la obsesión de ésta cultura con la opinión que los demás tengan de nuestra apariencia. El mundo hostil y competitivo en el que nos hemos visto forzados a crecer exige el abandono de cualquier rastro de inocencia e imaginación para evitar ser devorados por una sociedad pasivo-agresiva.

Qué difícil es seguir adelante cuando no puedes evitar que te destrocen las miradas de extrañeza que te echan por no seguir el camino predeterminado en esta sociedad establecida. Pero no hay vuelta atrás: nos toca un camino largo y duro a aquellos que despertamos del ensueño del "pequeño mundo" y vemos más allá de la telebasura, la educación negligente y otros aparatos de atontamiento social que antes nos dejaban vulnerables, presas perfectas para los que quieren nuestros votos, dinero o devoción. Como ya dijo José Pablo Feinmann:
"Hay un momento en el que usted dice: "¡Esto no va a más!". Pero ojo, porque a partir de ese momento, usted está solo. Usted está solo. Y va a tener que apechugar con ello. Va tener que hacerle frente. Y eso es una actitud filosófica. Pero es muy difícil, porque a partir de ahí deja de pertenecer a la manada y comienza a pertenecer a usted mismo. Y cuando eso ocurre, ya no tiene justificaciones, ya no puede distraerse; tiene que elegir, y usted va a ser el responsable de cada una de sus elecciones".
El camino es en ocasiones demasiado duro, ya que a día de hoy todavía somos pocos los que compartimos este trayecto repleto de incertidumbre. No es una perspectiva atractiva, pero Descartes tenía razón al preguntarse qué haríamos sin esa incertidumbre, sin esa duda, sin esa disconformidad: no se puede pensar críticamente ni tener la mente libre si no dudamos primero, si no nos preguntamos si las cosas no son siempre como dice la intuición, como afirma una figura autoritaria o como cree la mayoría, todas ellas falacias en las que cae la gente a diario; de hecho, en esos tres pilares se basa su adormecimiento. Al final, cada uno lleva su mundo a las espaldas y sus pensamientos como bandera. Si me preguntasen qué representa mi bandera, probablemente no diría más qué: "Cuando llegue el momento de decir adiós, poder afirmar con total seguridad que el viaje ha merecido la pena". Pero, como he dicho, cada uno lleva su mundo a las espaldas y por tanto tiene ideas distintas. En realidad, lo único vital es tenerlas; la esencia de la vida es pensar.

Por muy terrible que parezca caminar en soledad, nada supera a ver cómo algunos viandantes deciden abandonar el viaje. Se quedan sin fuerzas y se dejan llevar por la corriente. No los culpo: sólo son una víctima más, otra mirada que se apaga dejando para los locos la sobrecogedora experiencia de descubrir el mundo y, sólo quizás, también la posibilidad de cambiarlo. De todas formas, seré sincero: me cabrea pensar en aquellos compañeros que vieron cómo eran las cosas y no pudieron seguir adelante. Por supuesto, eso no quita que en el fondo solo quiera desearles un buen viaje por lo que significaron para mí: espero que el contento narcótico con el que ellos se conforman les traiga al menos una versión -si bien superficial- de la paz que en su día buscamos todos juntos.

La evolución social en una sociedad emergente

Karl Marx tenía cierta razón cuando dijo que «la historia escrita de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases». Cada poder establecido en una cultura sufre un momento de decadencia que la clase subyugada aprovecha para mejorar su situación; en los casos más extremos se trata de revoluciones hechas y derechas y en los menos extremos hacen el ruido suficiente como para no ser ignorados en el futuro. La historia de las civilizaciones en camino de nuestra democracia representativa (la historia moderna) se puede definir como un penoso ciclo de 'estancamiento-revolución-estancamiento': generalmente, cuando los revolucionarios toman el poder representan el exponente de la libertad humana, pero solo en ese marco temporal, solo en su propio contexto.

Hoy día la actitud de «todo para el pueblo pero sin el pueblo» que presentaba el despotismo ilustrado nos parece una broma de mal gusto. En cambio, si tenemos en cuenta el tejido histórico alrededor de ese único hilo, hemos de admitir que se trataba de un avance que tuvo como resultado una sociedad ligeramente más ilustrada. Esto puede hacernos llegar a la conclusión errónea de que si la monarquía absoluta no hubiera hecho tal concesión, puede que aquel orden hubiera persistido durante mucho más tiempo o quizás el paso al liberalismo no habría sido tan gradual. Pero, ¿acaso podía la monarquía no hacer tal concesión? Por supuesto que no: al verse acorralado por nuevas y peligrosas ideas, todo poder establecido acaba por intentar adaptarse a éstas de forma superficial y concede ciertos cambios sin abandonar su base, aunque luego les salga el tiro por la culata. Esa es precisamente la visión que tenemos del absolutismo ilustrado hoy día, y sólo podemos concluir que en el futuro se reirán también de nuestro concepto de liberalismo y democracia.

Desde las sociedades primitivas hasta las capitalistas, todas lo han hecho lo mejor que han podido en su contexto físico, obviando altibajos. Esa parece ser la tendencia humana, siempre que el entorno lo permita. En otras palabras, no es que simplemente 'seamos' mejores personas o seres más civilizados: las condiciones técnicas nos han permitido serlo. Si nos quedáramos mañana mismo sin nuestros servicios básicos (agua corriente, electricidad y transporte de mercancías y personas), en menos de lo que pensamos los habitantes de las naciones desarrolladas adoptaríamos un nuevo paradigma social: el caos.

Así que sí, la economía capitalista es un avance, incluida su caracterización actual que debe más a las reformas económicas de mitad del siglo XX que a sus ideas originales. Es un hecho que la vida del ser humano medio ha mejorado considerablemente a lo largo de los últimos doscientos años gracias a avances en la mecánica, la medicina y la educación metódica; es la técnica, hasta cierto punto llevada a término por la apertura del mercado, la que ha mejorado nuestras vidas. Pero el monetarismo sólo podrá llevarnos hasta cierto punto.

En efecto, no debemos olvidar que mientras la esperanza de vida en las Américas, Oceanía y Europa (e incluso Asia en menor medida), ha aumentado considerablemente, en África la situación sigue siendo precaria: si echamos un vistazo a los datos actuales, veremos que doblamos la esperanza de vida de muchas naciones sudafricanas.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué sigue habiendo esclavitud clásica en unos pocos países pobres, explotación desmesurada en varios otros y servidumbre salarial en los países en desarrollo y desarrollados? Obviando las causas inmediatas, ocurre porque el modelo político y económico actual, en su momento prototipo de la máxima libertad posible de la humanidad, ha quedado obsoleto. Cosas así y peores ya ocurrían antes, pero durante el último medio siglo la sociedad se ha sensibilizado ante estas injusticias y ha imaginado nuevas oportunidades. En cambio, el sistema no se ha puesto al día: fuentes de energía limpias y prácticamente inagotables, métodos más prácticos de agricultura, la casi total automatización del sector de producción (y del de servicios), medios de transporte de mercancías y personas energéticamente eficaces y sobre todo rápidos, comunicación global instantánea y, en el futuro próximo, el auge de la cibernetización y la nanotecnología.

El modelo político-económico actual ya está tratando de conciliarse con todo ello, pero al final fallará. Si llevamos dichos avances a su fin lógico, ni siquiera podrá justificar su mismísima base: el empleo humano en la producción y, por tanto, el concepto del 'valor' del producto definido en su mayor parte por el tiempo y trabajo humano requeridos en su fabricación. La mecanización de la era industrial sustituyó a veinte hombres por uno sólo ocupado en dirigir una máquina y la automatización de la era informática ya está sustituyendo a empleados de todos los sectores por unos pocos técnicos. No, esos empleos no van a volver.

De hecho, no deberían volver: si se consiguió la jornada de ocho horas con la mecanización, ¿qué se conseguirá entonces con la automatización? Aún con la tendencia a la sobre-explotación y a la sobre-producción del mercado abierto, la diferencia sería astronómica. Y si el sistema se adaptara a la nueva tecnología en vez de a la inversa, el concepto del empleo y el salario como base de la economía acabaría siendo obsoleto. En cualquiera de sus múltiples formas, el sistema monetario sería incapaz de justificar la necesidad de pagar por los alimentos y la energía si su capacidad de crearlos en abundancia fuera tal que su adquisición se considerara un derecho civil. Así, la escasez disminuiría cada vez más junto al tiempo y trabajo humanos, hasta que el valor del producto se acercaría peligrosamente a cero.

Por ello, habrá cambios. Puede que estalle una dolorosa revolución o puede que el sistema se adapte poco a poco a estas presiones técnicas y sociales hasta quedar irreconocible. En su momento será un punto crucial, pero a efectos de este texto la diferencia es insignificante ya que el sistema actual caerá por su propio peso de la misma forma que en su día trajo un nuevo prototipo de libertad humana. También es posible que el cambio cultural no sea tan rápido como para superar al problema energético o las tensiones entre naciones armadas con potencia nuclear, pero esa alternativa no precisa mayor explicación.

Dicho esto, ¿cómo puede evitarse que la cultura resultante siga el mismo ciclo de estancamientos y revoluciones? La política moderna ya lo hace en parte pero, ¿cómo se podría llegar a una sociedad que evolucione abrazando las pequeñas mutaciones, en vez de resistirse a ellas para luego sucumbir inevitablemente al siguiente paso lógico? ¿Cómo hacer que la mismísima base de la sociedad, con su economía y su cultura, acabe con la tendencia del ser humano a cambiar de modelo socio-económico dominando al sistema imperante? En definitiva, ¿cómo podemos evitar un sistema establecido y llegar a un sistema emergente?

La cuestión consiste en organizar la aplicación de estas nuevas técnicas de tal manera que aquellos pioneros al frente de la evolución social no puedan (ni quieran) ser líderes, sino hacedores. En lugar de dirigir el sistema de forma global, hacen cosas para mejorar características específicas de éste. Por tanto, para evitar el estancamiento económico y social no puede haber un gobierno de constitución demasiado definida; todos los individuos deben gobernar o guiar a la sociedad por medio de sus aportes en la técnica y la cultura.

Desde aportes tecnológicos y médicos hasta artísticos y recreativos, la sociedad se configura a sí misma desde 'las pequeñas cosas', al contrario que en la mayoría de teorías modernas del poder. Pero al mismo tiempo, gracias a la comunicación electrónica y los transportes de alta velocidad, existe la posibilidad de conectar a toda la sociedad: incluso el producto de la participación más insignificante está al servicio de todos en una red descentralizada pero totalmente unificada de sistemas informáticos y de transporte, en lugar de quedarse limitados a una región o extenderse con exasperante y en ocasiones letal lentitud, como ocurría en las sociedades primitivas y como proponen en la política ciertas clases de anarquismo y en los movimientos sociales las eco-aldeas.

Así se crea una sociedad emergente. Siguiendo el curso natural de la técnica, la comunicación entre seres humanos se facilita hasta llegar a una interconexión global con lo que cada individuo sabe perfectamente que su contribución le ayudará a sí mismo, a su familia y a todos los demás y que los aportes del resto del mundo seguirán el mismo camino, no interrumpidos por un gobierno que sería innecesario en este contexto histórico. Al no haber un poder que lo englobe todo, en este sistema la única constante es el cambio. El ciclo de estancamientos y revoluciones, con su lucha entre viejas y nuevas ideas, simplemente deja de ser aplicable y se sustituye de forma natural por otro paradigma: la evolución social en una sociedad emergente.
(Read the English translation: Social evolution in an emergent society)

Wolfram|Alpha

Seguramente, prácticamente todos los lectores de esta entrada usaréis Google o un servicio de búsqueda similar, y muchos también echaréis mano de Wikipedia cuando tengáis dudas. Puede que, como yo, unos pocos la visiteis por puro entretenimiento o curiosidad continua. Especialmente para estos últimos, y también para los que quieran tener información pura y dura a la palma de la mano, Wolfram|Alpha es una maravilla. La descubrí hace un tiempo, y quería compartirlo con vosotros.


Aunque a primera vista pueda parece un motor de búsqueda habitual u otra enciclopedia digital, en realidad es un 'motor de conocimiento computacional', o expresándolo en términos sencillos, se trata de un motor que genera resultados computando desde su propia base interna de conocimientos objetivos, en lugar de buscar por la red y devolver enlaces. Su propósito es tener a mano todo conocimiento no-subjetivo de forma sintetizada; desde la biología, la física y las matemáticas hasta el poder económico de un país, los ingresos de una empresa y el tiempo atmosférico. Además de lo dicho, también podréis encontrar otros temas, como estadística, química, materiales, ingenieria, astronomía, geología, tecnología, transporte, el mundo financiero, deportes, música, educación, lingüística y nutrición.

Digamos que quieres saber los datos técnicos de una película, como por ejemplo Pulp Fiction, desde su ficha básica de información hasta lo que ganó en taquilla. Aquí está. ¿Quieres comparar lo anterior con otra película? También puedes. ¿Necesitas echar un vistazo a los datos nutricionales de un vaso de zumo de naranja? Más accesible imposible. ¿Te apetece comparar ciertas figuras históricas, incluso con una línea temporal relacionada de cuándo nacieron, vivieron, y murieron? Pues también. Como veis, encontraréis información objetiva acerca de todo lo cuantificable, o al menos así debería ser; en realidad, todavía es una herramienta en pleno apogeo. De todas formas, su potencial es inimaginable y, debo admitirlo, desafiar sus conocimientos y sobre todo las relaciones que puede hacer es la mar de divertido.

Como veis, los temas son varios, y además, la capacidad de comprensión de esta herramienta es maravillosa, ya que además de entender oraciones sintácticamente variadas (sólo en inglés, por desgracia), su capacidad de relacionar elementos es también bastante sorprendente, aunque no del todo impecable. Aún así, ha podido buscar con éxito cuestiones como 'What was the weather in New York when George Carlin was born?' (¿Qué tiempo hacía en Nueva York cuando George Carlin nació?), y el motor comprende cuáles son las palabras clave (Weather, New York, George Carlin, born), para luego relacionarlos de la forma más lógica:


En esencia, este motor es una versión primitiva de una base de datos global, una base de conocimientos. Si algo parecido llegara a implementarse de forma más compleja, podría relacionar muchos más elementos y, por ejemplo, corregir formulas matemáticas, servir de asistencia en diseños arquitectónicos (o incluso crear diseños prácticos de principio a fin), y alejándonos ya de esta iniciativa en particular pero sin salir del barrio de 'bases de conocimientos', también recomendar arreglos a técnicos y medicamentos a médicos. En definitiva, todo lo calculable objetivamente que se os ocurra.

Aunque algunas de estas ayudas no estén tan a la vuelta de la esquina como otras, la mayoría requieren de pura complejidad cuantitativa de información, y muy pocas necesitan una herramienta de calidad intrínsecamente mayor; en otras palabras, aunque es cierto que una mejora de su capacidad de comprensión facilitaría mucho el trabajo, no hace falta que se trate de una inteligencia artificial avanzada si va a ayudarnos a manejar datos complejos en cantidad, objetivos, sin que hagan falta interpretaciones subjetivas, lo cual es un rasgo humano. Como muchos han puntualizado ya sabiamente, a lo que nosotros se nos da mal (memoria pura), a los ordenadores actuales se les da genial, y viceversa.

Prevenir la violencia & El sistema penitenciario

Hacía tiempo que quería hablar respecto a un psiquiatra llamado James Gilligan, al que ya apelé en el artículo acerca de la economía basada en recursos para explicar la necesidad de eliminar finalmente el sistema penitenciario, la conexión de los crímenes con valores sociales permutables y con el sistema monetario, y por tanto lo erróneo del concepto religioso dualista del "bien y el mal" aplicado a los individuos, al menos en la mayoría de los casos.

Desde 1996, James Gilligan forma parte del departamento de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, desde donde ha estudiado el sistema penitenciario de Massachusetts durante años y ha llegado a las conclusiones que presenta en Violence: Reflections on a National Epidemic y Preventing Violence. Además, es el director del Centro de Estudio de la Violencia y antiguo presidente de la asociación internacional de psicoterapia forense.

Aunque todavía no le he leído debidamente, me he informado en fuentes distintas y, además de aprender bastante, me he convencido de leer sus obras para luego tratarlas en la sección de lectura. Para pavimentar el camino, vengo hoy con un resumen de lo que dice Gilligan:
  • Afirma que aunque las causas de la violencia no son solo sociales y psicológicas sino también biológicas, es importante matizar que el aspecto biológico lo dispara una causa ambiental, ya que la genética no da lugar espontáneamente a conducta aberrante; debe haber un estímulo en el entorno.
  • La violencia puede verse como un método de "rescate", para preservar la dignidad y la reputación. La violencia suele ser un último recurso: primero, la mayoría de la gente trata de alcanzar diligentemente formas pacíficas de resolver el conflicto. Por ejemplo, la mayoría de altercados comienzan con retórica agresiva antes de que tenga lugar violencia alguna. A menudo, la vergüenza es la que dispara la violencia. Maltratando a otra persona, alguien violento esperaría "librarse" de su vergüenza psicológicamente; "defenderse de una percepción negativa por vías violentas".
  • Menciona que, estadísticamente, la pobreza y la violencia están relacionados. Comprende cómo el sistema monetario puede afectar al comportamiento humano en varias formas perjudiciales.
  • Afirma que normalmente hay tres tipos de vergüenza aplastantes que disparan la violencia: el desempleo; un estatus inferior; y el ataque a la masculinidad, especialmente entre los jóvenes (por ejemplo, llamar a alguien "marica" se traduce en denunciar su falta de masculinidad en la sociedad, causando así una predisposición mayor a actuar violentamente).
  • Habla de los aspectos negativos del patriarcado y sus afectos perjudiciales en la sociedad.
  • Enfatiza la necesidad de la sociedad de encontrar las causas fundamentales o raíces de la conducta aberrante o violenta. Explica que el sistema jurídico está muy obsoleto en este aspecto, al no priorizar la prevención de la violencia y centrarse en la "culpa" individual, resultando en parches temporales sin tratar el problema de raíz.
  • La sociedad debe dejar de humillar a la gente, ya sea por parte del gobierno o los medios, ya que resultará inevitablemente en violencia cíclica (por ejemplo, los medios humillando a los desempleados).
  • Afirma que abofetear a los niños acrecienta las tendencias violencias en su crecimiento. Enfatiza la prohibición absoluta de abofetear a los niños, y pone como alternativa razonar verbalmente con el niño.
  • Gilligan llevó a cabo un experimento social en la prisión estatal de Massachusetts, promoviendo el incentivo educativo. Propuso enseñanza superior gratuita para cualquier prisionero interesado, para ver si un título universitario en manos de los prisioneros resultaba en prevenir la violencia y la reincidencia. El plan resultó efectivo al 100%: ninguno de los prisioneros que tomó parte en esta propuesta reincidió tras salir de prisión con su enseñanza superior gratuita. Por tanto, llega a la conclusión de que se trata de un incentivo excelente y es vital a la hora de prevenir la violencia si consigues que se planteen sus acciones de forma intelectual; o sea, la elevación del auto-estima es vital para prevenir la violencia.
  • Comprende que la "esclavitud salarial" es un gran problema social. Menciona que el "incentivo monetario" para impulsar la motivación es un incentivo falso (como explicó Daniel Pink), y que este mismo "incentivo" aplasta la curiosidad natural de los niños desde que son muy pequeños.
  • Afirma que las prisiones son como zoos, y que la apariencia inánime de hormigón en las prisiones causa una estética animalesca que, además de ser de por sí psicológicamente perjudicial, es en parte la causante del comportamiento animal de los prisioneros más institucionalizados; no hacen más que reflejar su entorno.
  • Propone la eliminación de las prisiones, y como alternativa instituciones educacionales efectivas y seguras.
  • Hacia el final del libro, escribe que el castigo es gravemente perjudicial para la conducta humana, ya que:
    1. El castigo estimula la violencia.
    2. El castigo en sí mismo es una forma de violencia.
    3. El castigo no es más que otra palabra para venganza.
    4. La venganza es interminable, llevando solo a infinitos ciclos de venganza.
    5. La violencia solo lleva a más violencia.

Dado que haré un análisis de sus conclusiones cuando lea sus obras, me limitaré a decir que estoy de acuerdo con él en todos los aspectos, aunque hay que admitir que su experimento de prisión no parece seguir precisamente los protocolos adecuados que dicta el método científico: no hay mención alguna de un grupo específico de control (la comparación con el resto de prisioneros en un tanto vaga), y la organización de la prueba en sí misma falla en su misma base, ya que los que se verán más atraídos a dicha educación gratuita serán, probablemente, los menos afectados y violentos, quienes ya tenían menos posibilidades de reincidir en primer lugar. Aunque así sea, teniendo en cuenta sus otros argumentos y las pruebas de otros estudios sociales que he visto, estoy seguro de que un experimento llevado acabado con total pulcritud resultaría en las mismas conclusiones.

Vacaciones 2010

Tras unas relajantes vacaciones, volvemos a ponemos al día: podéis esperar nuevos contenidos a partir de mediados de mes. He notado que, aún con la falta palpable de contenido desde el 7 de julio, hará ya dos meses, el blog sigue recibiendo un número decente de visitas (para una página de esta humildad), lo cual indica la "base firme" a la que hacía referencia en el aniversario de Ciudadanos del Mundo.

Además, muchos lectores habituales y otros que dan a parar con este espacio han retrocedido meses en el tiempo para leer artículos propios como El respeto por la vida, La nueva esclavitud, La economía basada en recursos, La sociedad nos corrompe y otros; algunos de ellos ni siquiera están en el panel de artículos destacados. Tanto este fenómeno como el anterior me han sorprendido, ya que no esperaba que hubiera visitas siquiera una vez el blog quedase palpablemente abandonado, aunque fuera solo durante dos meses. Mis temores eran infundados, y os lo agradezco a todos.

Los horrores de la guerra

Ya hice referencia indirecta a un vídeo acerca de los horrores de la guerra llamado "Lo que no sabías acerca de la guerra" en el ensayo de la corporatocracia, y hoy vengo con una versión subtitulada del mismo. Contiene alguna que otra imagen realmente dura, y para bien o par mal, es probable que la colección de tragedias junto al monólogo del final os afecten. Como dicen, el que avisa no es traidor.


Lo he subtitulado ya que, aunque con años de tardanza, contiene un mensaje importante. Además, a continuación os dejo unos enlaces que he podido reunir, con acontecimientos e individuos a los que se hace referencia en el vídeo, en orden de aparición: el periodista militar Marshall Thompson, que creó un documental acerca de sus experiencias en Iraq; el Sargento Matthis Chiroux, que se negó a ir a la guerra ya que la consideraba ilegal; Vincent Emanuele, otro veterano contra la guerra; LaVina Johnson, una soldado raso cuya violación y asesinato se encubrió; la violación y asesinatos de Mahmudiyah, en los que intervinieron (entre otros) un tal James Barker y Steven Green; Jamie Leigh Jones, violada por compañeros de KBR, una subsidiaria de la infame Halliburton; y finalmente Dahlia Wasfi, una activista iraquí-estadounidense, cuyo monólogo me da escalofríos cada vez que lo escucho.

Por supuesto, no debemos olvidar que, aunque la guerra dejó de ser noticia hace tiempo, la ocupación permanece, por no hablar de que este no es en absoluto el único conflicto en el que está metido EEUU actualmente: junto con la de Iraq, la Guerra de Afganistán, la insurgencia en Filipinas, la Guerra de Somalia, la Guerra del Noroeste de Pakistán y el conflicto transahariano forman un gran conflicto internacional al que han llamado "La guerra contra el terrorismo". Mientras, Obama recibe el premio Nobel de la paz porque retiró a unas cuantas tropas de Iraq, lo cual iba a ocurrir de todos modos siguiendo el curso natural de cualquier ocupación. Aunque no es novedad: también se lo dieron al mismísimo Henry Kissinger por firmar un tratado de paz sobre una guerra que él mismo había ayudado a comenzar.

Obama contra la piratería & ID's en la red

A lo largo de las últimas décadas, y particularmente a partir de cierto 11 de septiembre, los Estados Unidos han ido adquiriendo la fama de crear leyes de censura totalmente desproporcionadas en relación al peligro real. Igualmente, se están luciendo últimamente con sus leyes de censura en la red, como ya comentamos muy recientemente.

La administración del Sr. "Yes We Can" anunció que tomaría medidas enérgicas contra la piratería. Nada que nuestro representante de turno en el mundo no haya dicho también, pero viniendo de los "contundentes" creadores de aberraciones contra la libertad de expresión como las que ya hemos mencionado, probablemente debamos tomarnos esto más en serio, ya que tendrá mayores consecuencias:
Según la administración de Obama, la RIAA y la MPAA, la economía mundial está condenada al fracaso si no empezamos a perseguir a piratas estadounidenses y extranjeros. Sin una medida enérgica como esta, los negocios caerán en bancarrota, según la coalición. Biden afirma que "la piratería daña nuestra economía".

Es interesante que estas afirmaciones vayan en contra de un estudio del Departamento Gubernamental de Contabilidad para el congreso estadounidense a principios de año, que concluyó que no hay prácticamente ninguna prueba de los supuestos millones de dólares que ha perdido la industria del entretenimiento. El estudio sugería que la piratería podría incluso beneficiar la economía. Otro estudio digno de mención de hará tres años advierte que cada ciudadano viola leyes de propiedad intelectual de alguna forma en su día a día.

La nota de prensa de la Casa Blanca estaba repleta de frases en boga, pero corta en detalles. En cambio, indicaba que el gobierno estadounidense iba a monitorear cada vez más redes de intercambio y páginas de BitTorrent, y ayudar a grupos mediáticos en sus demandas/amenazas. La nota de prensa habla de
"esfuerzos mayores en la aplicación de la ley a nivel federal, estatal y local". [...]

Quizás, la visión de la Casa Blanca es un preludio del
Anti-Counterfeiting Trade Agreement, que será presentado al congreso a finales de año. El acuerdo convertiría al P2P y BitTorrent en delitos penales si el software distribuido se usa indebidamente. También implementa una cláusula interesante llamada "infracción inminente", con la que los gobiernos pueden incriminar a aquellos que, en su opinión, estén a punto de infringir un delito (por ejemplo, si buscaras "Torrent Daft Punk" para descargarte su música). Esta es una de las primeras cláusulas oficiales de "policía del pensamiento" que ha propuesto el gobierno estadounidense. El acuerdo también convierte en delito penal evitar aplicaciones de DRM.
En consecuencia, y siguiendo la pauta del mencionado ejemplo perfecto de la policía del pensamiento, los estadounidenses requerirán de documentos de identidad para acceder a la red, lo cual ya se ha comentado también a nivel europeo, pero hasta ahora no había llegado tan lejos:
La iniciativa de regular y clausurar Internet bajo un nuevo sistema controlado por el gobierno se ha puesto en marcha a toda velocidad con el anuncio de que la estrategia gubernamental de cyber-seguridad gira en torno al uso de documentos de identidad sin las que no podrán visitar páginas web, lo cual supone el último bombardeo contra la libertad digital que, en combinación con el interruptor para apagar la red del senador Joe Liberman, servirá para eviscerar el Internet libre tal y como lo conocemos.  
Con la excusa de la "cyber-seguridad", el gobierno pretende desacreditar y clausurar la infraestructura actual de Internet, para sustituirla con una nueva red centralizada y regulada. Es importante señalar que la "cyber-seguridad" no tiene nada que ver con proteger la infraestructura de los Estados Unidos, y todo que ver con tomar el control de Internet. La cyber-seguridad consiste en atacar a los usuarios de Internet no-obedientes, y no en defenderse de hackers. "No-obedientes" se refiere a aquellos que usan Internet como una herramienta política para mostrarse en desacuerdo con las políticas del gobierno estadounidense. [...]

Tras varios apagones, el gobierno se limitará a exigir que cada empresa e individuo que quiera operar una página web tenga que obtener primero una licencia y un documento de identidad individual para Internet. Tales licencias se revocarán si uno usa
"lenguaje inflamatorio", un término general que ahora abarca ofender a cualquiera en Internet.

El resultado será un Internet estéril y regulado, que se parece más a la televisión por cable que al 
Open Source real, el puesto avanzado de libertad de expresión que todos hemos llegado a conocer y amar.
En esencia, se trata de centralizar Internet, al estilo del gobierno chino; empiezan con una "lista negra", y en cambio, acaban con una "lista blanca" de páginas permitidas, bloqueando el resto de la red. Y eso cuando no les dé por cerrar toda la red, por supuesto. Además de en EE. UU., ya se están empezando a llevar a cabo acciones similares en Australia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña, y también en los estados de la Unión Europea, de momento individualmente, aunque tras el Tratado de Lisboa podemos esperar que ocurra a nivel de la comunidad política europea.

Si os interesa mi opinión en cuanto a lo que ha presentado el gobierno estadounidense estas últimas semanas, se puede resumir en una sola palabra: miedo. Ya no se trata de oscuras referencias de gente poderosa que pretende implantar tal o cual en décadas próximas, lo cual puede achacarse (en ocasiones justamente) a chorradas conspiranoicas; se trata de una ley pronto vigente en el país más poderoso del mundo, y con la tendencia de seguirles los pasos que tenemos, me temo que no tardaremos en estar en la misma situación.